jueves, 25 de febrero de 2010

Centro de Estudios de Información para la Defensa

Centro de Estudios de Información para la Defensa

Reporte sobre la Revisión Cuadrienal de Defensa 2010: Estados Unidos persiste en la vía militar para la resolución de sus guerras.

Por Ms.C Horacio J. Soto Placer, investigador del CEID

Como nos tienen acostumbrados desde 1997, al promulgarse el Acta de Autorización para el Año Fiscal de ese año que orientaba al Secretario de Defensa a realizar un Reporte de Revisión Cuadrienal de Defensa (Quadrennial Defense Review Report -QDR-), los estadounidenses cada cuatro años dan a conocer sus QDR que constituyen un análisis del programa de defensa y políticas con respecto, entre otros elementos, a la estrategia de defensa, estructura de fuerza, planes de modernización de la fuerza, infraestructura y plan presupuestario, todo ello para tratar de confeccionar una estrategia balanceada con las fuerzas y recursos de las Fuerzas Armadas.



El QRD de mayo 1997 constituye el primero con esta denominación del Departamento de Defensa (Department of Defense -DOD-) desde que concluyera la denominada Guerra Fría; los primeros, con otras denominaciones fueron: la Revisión Base de Fuerza 1991 (Base Force Review 1991 -BFR-), que establecía la fuerza mínima necesaria para preservar la defensa y la disuasión estratégica, la presencia avanzada, la respuesta a las crisis y la reconstitución de fuerzas; el Reporte sobre la Revisión Profunda 1993 (Bottom-Up Review 1993 -BUR-) para revisar la Estrategia de abajo hacia arriba; y el de la Comisión de Propósitos y Misiones de las Fuerzas Armadas 1995 (Commission on Roles and Missions of the Armed Forces 1995-CORM-).



El QDR de mayo 1997 se confeccionó teniendo como guía la Visión Conjunta 2010 (Joint Vision 2010) y fijaba la estrategia y fuerzas necesarias hasta 2015.



Con esta denominación definitiva de QDR, se trató de conciliar las ambiciones con los recursos y garantizar la reducción de estructuras, el ahorro presupuestario y la modernización. Se siguió identificando algunas amenazas como las de Iraq y la RPDC pero rebajó su forma y comenzó a añadir amenazas difusas: los Estados Fallidos, la proliferación y las amenazas asimétricas, que reflejaban la dificultad y la inconveniencia de identificar amenazas con nombres y apellidos concretos.



Se mantuvo el objetivo de dos escenarios principales y se introdujeron criterios selectivos de intervención en las operaciones de paz de acuerdo a la definición de intereses vitales, importantes y humanitarios. Sin embargo, el costo de las operaciones desequilibró de nuevo el presupuesto y la modernización, porque las Fuerzas Armadas asumieron en 1997 una media de 20 misiones principales y otras pequeñas con un promedio de 43 mil efectivos mensuales, con lo que se puso en marcha una nueva reducción de 150 mil efectivos en activo. Por éstos y otros factores, los compromisos acabaron afectando la disposición combativa de las fuerzas y en 1999 se volvió a incrementar el Presupuesto de Defensa.



Este QDR, como resultado de los Reportes inicialmente descritos, hizo que los estadounidenses realizaran ajustes significantes en sus fuerzas, procedimientos y organizaciones y que acumularan un caudal de experiencias en el contexto de las cambiantes y constantes condiciones de Seguridad. Por ello apreciaron, que contaban la mejor fuerza militar en la historia de la nación, pero que no obstante, el alto índice de cambios en el mundo desde la conclusión de la Guerra Fría, acentuaba la importancia de reexaminar la cuestión.



El DOD diseñó este QDR como un examen fundamental de las necesidades de defensa estadounidenses para el período 1997-2015: amenazas potenciales, estrategia, estructura de fuerza, postura de disposición combativa, programas de modernización militar, infraestructura de defensa y otros elementos del Programa de Defensa.



En este QDR al igual que en la Estrategia Nacional Militar de EE.UU. de 1997, el Presidente y el Secretario de Defensa presentan un enfoque estratégico integrado bajo los términos “Modelar, Responder y Prepararse Ya” para un futuro incierto hasta 2015. En él se definen los Intereses Nacionales vitales para EE.UU. que incluyen, aunque no limitan:



· La protección de la soberanía, territorio y población de EE.UU., prevenir y disuadir amenazas al Territorio Continental incluyendo ataques con armas nucleares, biológicas y químicas y el terrorismo.

· La prevención al surgimiento de una coalición regional hostil o hegemónica.

· La garantía de la libertad de los mares y la seguridad de las vías internacionales de comunicaciones marítimas, aéreas y espaciales.

· Garantizar sin inhibiciones, el acceso a mercados clave, suministros energéticos y recursos estratégicos.

· La disuasión y, si es necesario, la derrota de la agresión contra aliados y amigos de EE.UU.



El cambio fundamental para el DOD era el garantizar que EE.UU podía con efectividad modelar y responder durante el período 1997-2015, lo cual significaba que, aún manteniendo fuerzas listas y versálites necesarias para cumplimentar los retos de modelar y responder en un término cercano, debían al mismo tiempo ir transformando las fuerzas, capacidades y estructuras de apoyo capaces de modelar y responder con efectividad en el futuro.



Para poder guiar esta transformación, la Junta de Jefes de Estado Mayor desarrolló el documento base conceptual “Visión Conjunta 2010” (“Joint Vision 2010”), que contempla cómo las Fuerzas Armadas de EE.UU. canalizarán la vitalidad e innovación de su gente y afianzarán las oportunidades tecnológicas para alcanzar nuevos niveles de efectividad en las operaciones militares conjuntas que permitan la preparación en cuatro nuevos conceptos operacionales, que unidos, aspiran alcancen el dominio de todo el espectro: maniobra dominante, combate de precisión, protección de dimensión completa y logísticas enfocadas.



Para el 30 de mayo de 2000, el DOD daba a conocer el documento “Joint Vision 2020”, que promulgaba la necesidad del Dominio Completo del Espectro (Full-Sprectun Dominant) en el campo de batalla y que ha ido conformando la base de la doctrina militar estadounidense. El documento concibe las amenazas militares que puede confrontar EE.UU en 2020, así como las posibles respuestas a estas amenazas.



El QDR de 2001, fue publicado el 30 de setiembre de 2001, veintinueve días después de los ataques terroristas a territorio estadounidense. El Reporte sienta como premisa, aún antes de los ataques, la estrategia de ser efectivos en el exterior para que EE.UU estuviera libre de riesgos en su territorio. La estrategia resultante fue concebida en torno a cuatro propósitos clave que guiarían el desarrollo de las fuerzas estadounidenses, sus capacidades, su despliegue y su empleo. Se le hicieron no obstante algunas enmiendas cosméticas no fundamentales como lo fue contemplar como misión principal de los Servicios Armados la Defensa Interior de EE.UU. En términos estructurales estableció lo que después se denominaría como Plan 1-4-2-1, que no proponía en la práctica ninguna estrategia o una vía para alcanzar los niveles de fuerza necesarios con el objetivo de ejecutar las siguientes misiones:



1 Defender al Territorio Continental de EE.UU.

4 Operar en y desde cuatro regiones avanzadas al mismo tiempo, para garantizar a aliados y amigos, el poder disuadir a los rivales e impedir y contrarrestar la agresión y coerción (Europa, Asia Nororiental, litoral oriental de Asia, MedioOriente/Asia Suroccidental).

2 Derrotar con rapidez y simultáneamente a los adversarios en dos campañas imbricadas entre si, mientras se preservan para la opción presidencial de resultados más decisivos y perdurables en una sola operación.

1 Obtener la victoria de forma decisiva en una de las dos campañas mediante la ocupación de un país y la sustitución del régimen



Este QDR en primer lugar, abandonó el enfoque de planificación basado exclusivamente en las “amenazas fundadas” por otro basado en “capacidades fundadas”, por ello, la planificación se desplazó de las fuentes concretas a las formas probables. En segundo lugar, el concepto de transformación reemplazó el concepto de modernización, los programas sectoriales y ocasionales de reforma y la adaptación de las fuerzas por un sistema permanente, sistematizado e integral de innovación estructural asociado a las nuevas operaciones, conceptos, tecnologías y capacidades para el combate. En tercer lugar, modificó el modelo de planificación de fuerzas para permitir una combinación final para estructurarlas que permitiera considerar simultáneamente su empleo en la defensa territorial, su despliegue avanzado en cuatro regiones, su participación en dos conflictos con garantías de victoria en uno de ellos y llevar a cabo un número limitado de pequeñas operaciones de contingencia.



El QDR de febrero 2006, analiza los objetivos estratégicos y una amenaza militar potencial a EE.UU durante el quinto año de la denominada “Guerra Global al Terror”. Todavía planteaba el combate y derrota de los adversarios en dos campañas imbricadas entre si, aunque con algunos ajustes: capacidad de ganar dos campañas convencionales casi simultáneas y estar preparados para sustituir un régimen hostil y destruir su capacidad militar.



Este QDR, al decir del entonces Secretario de Defensa Donald H. Rumsfeld, era “(…) bastante continuista respecto al de 2001 porque los escenarios estratégicos persisten y las lecciones aprendidas parecen validar las líneas de transformación adoptadas”. Lo más novedoso corresponde a las realidades no analizadas antes de los atentados de 2001 y que, por lo tanto, no se analizaron en el QDR anterior: la lucha contra las redes terroristas, la defensa del Territorio Continental de EE.UU, los nuevos actores estratégicos y el acceso a medios de destrucción masiva. Estas prioridades se enmarcan en una matriz de amenazas tradicionales (convencionales) y asimétricas (calificadas como irregulares, perturbadoras y catastróficas) establecidas por la Estrategia de Defensa Nacional en marzo de 2005.



También modifica los criterios de planificación para actualizar la configuración de sus fuerzas. Se mantienen los cuatro objetivos anteriores de la fuerza pero se agrupan en tres tipos de operaciones: operaciones convencionales, defensa del territorio y combate irregular o asimétrico, y cada uno de ellos se desdobla en dos modalidades: permanentes y ocasionales. Esta nueva matriz de planeamiento para evaluar las capacidades y fuerzas cuenta con movilizar recursos externos, como los de las Agencias Nacionales de Seguridad y las capacidades de sus socios y aliados, así como generar economías internas agrupando civiles, militares y contratistas (concepto de Fuerza Total). Con esta redistribución de componentes se pretendía disponer de una disuasión a la medida de las distintas fuentes de riesgo, en lugar de contar con una disuasión única y asimétrica -demasiado grande o demasiado pequeña- para ser creíble.



El actual QDR de 2010, después de los anteriores, incluyendo la Reporte sobre la Revisión Profunda (Report on the Bottom Up Review -BUR-) en octubre de 1993, cuyo objetivo fue brindar “una comprensiva revisión de la estrategia, estructura de fuerza, modernización, infraestructura y subestructuras de la estrategia de defensa de EE.UU.”, consideramos “pretende” ser más consistente con los planes de fuerza y adquisiciones e incluso con el presupuesto de defensa que los anteriores QDR.



Al analizarlos nos percatamos, que todavía el Presidente Obama ni el propio Secretario de Defensa, ni sus colaboradores más cercanos parecen haberse han dado cuenta, que EE.UU no está preparado para librar guerras como en las que se han involucrado en los últimos años, ignorando que ello no puede resolverse por la vía militar. Es por ello que el QDR 2010 se concentra más en las operaciones de contrainsurgencia; cambia de énfasis, de táctica, como planteara el Secretario de Defensa, Robert Gates.



Los que pensaban que la Administración Obama podría reorientar las ideas y políticas de defensa y también reconstruir las fuerzas militares, se equivocaron, pues esta Administración continúa con muchas de las ideas y políticas de la Administración Bush, en particular la guerra global contra el terrorismo, la retirada desde Iraq y reforzó la estrategia de Bush para Afganistán.

Este QDR, al igual que el Reporte de la Revisión de Defensa de Misiles Balísticos (Ballistic Missile Defense Review Report -BMDR-), aceptan la teoría Bush/Rumsfeld del papel estabilizador de las defensas de misiles. Admite también el concepto de transformación de Rumsfeld y, conjuntamente con la Revisión de la Postura Nuclear (Nuclear Posture Review -NPR-) repite la posición de la Administración Bush sobre la disuasión nuclear que continua siendo la piedra angular de la Seguridad Nacional de EE.UU en el futuro previsible.

Apreciamos el actual QDR no se identifica plenamente con la realidad económica actual y futura estadounidense y mantiene la estructura de fuerza a la par que eleva el costo de la defensa, visto ello en la ampliación las misiones de las Fuerzas Armadas incrementando la magnitud del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina y promete gastos adicionales en el personal así como inversiones adicionales en la defensa interior, Ciberseguridad e Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento.

Apreciamos también un cambio de estrategia en cuanto a librar guerras a gran escala por una reorientación hacia los conflictos "regionales". La lucha contra el terrorismo informático y el nuclear es una prioridad, así como la protección de sus bases militares y efectivos en ultramar. Nadie puede imaginarse que EE.UU renuncie, si fuera necesario, a involucrarse en guerras a gran escala. Durante las sesiones anteriores a la promulgación del QDR, el Secretario de Defensa, Robert Gates, puntualizó que los militares estadounidenses podían aún ser capaces de proyectar el poder en dos regiones simultáneamente.



Las Fuerzas Armadas deben, en conjunto, ser capaces de realizar una amplia gama de operaciones imbricadas para prevenir y disuadir conflictos y si es necesario, defender a EE.UU., sus aliados y socios, la infraestructura crítica seleccionadas y otros intereses nacionales, lo cual incluye el requerimiento potencial de “realizar operaciones múltiples concurrentes, incluyendo operaciones combativas a gran escala en teatros diferentes.”



Los pasados QDR plantearon a las Fuerzas Armadas “ser capaces de combatir y obtener la victoria en dos conflictos regionales principales en entornos imbricados caracterizados por conflictos contra adversarios estatales empleando por lo general fuerzas armadas convencionales. El actual QDR asume la necesidad de una fuerza robusta capaz de proteger los intereses estadounidenses contra una multiplicidad de amenazas, incluyendo dos naciones-Estado agresoras capaces.” De igual forma, “las Fuerzas Armadas estadounidenses deben estar preparadas para llevar a cabo una amplia variedad de misiones en el contexto de diferentes circunstancias.”



Uno de los conceptos que consideramos de suma importancia que se contempla son las “Amenazas Híbridas” vistas como un punto central para el desarrollo de las capacidades de aplicación de las operaciones militares.



Al respecto algunos analistas estadounidenses han planteado que el conflicto futuro será forma múltiple o de variantes múltiples en lugar de una simple caracterización en blanco y negro de una forma de guerra: la “Guerra Híbrida”. En la “Guerra Híbrida” el adversario presentaría sólo una combinación de amenazas específicamente designadas para apuntar a las vulnerabilidades estadounidenses. Según éstos, las amenazas híbridas incorporan una gama de diferentes tipos de guerras incluyendo las capacidades convencionales, tácticas irregulares y formaciones, actos terroristas y la criminalidad.



Las Guerras Híbridas también pueden ser de múltiples características (multinodales) que son las que se realizan por dos Estados y una variedad de actores no estatales. Estas actividades multinodales/multimodales (de característica múltiple) pueden ser realizadas por unidades independientes o por la propia unidad, aunque son generalmente operacionales, tácticamente dirigidas y coordinadas en el campo de batalla principal para poder realizar la cooperación durante el conflicto, física y sicológicamente. Los resultados pueden obtenerse en todos los niveles de la guerra.



Los estadounidenses aprecian que las amenazas híbridas combinan la letalidad de un conflicto estatal con el fervor fanático y prolongado de la guerra irregular. En tales conflictos, los futuros adversarios (Estados, grupos patrocinados por Estados o actores autofinanciados), explotan el acceso a las modernas capacidades militares, incluyendo sistemas cifrados de mando, misiles portátiles superficie-aire y otros modernos sistemas letales así como insurgencias prolongadas que realizan emboscadas, dispositivos explosivos improvisados y asesinatos. Ello puede incluir a Estados que combinen altas capacidades técnicas tales como: el armamento antisatélite con el terrorismo y la Ciberguerra contra objetivos financieros.



En documentos sobre la amenaza híbrida los estadounidenses han apreciado, que ésta, especialmente por Estados como RPCh, Rusia, Irán y RPDC, actualmente representa el mayor riesgo operacional de acuerdo a la intensidad del conflicto y frecuencia con que ocurre. Por ello consideran, que los futuros opositores a EE.UU explotarían cualquier tipo de métodos, tácticas o tecnologías que consideren puedan contrariarlos, pues las amenazas híbridas son profundamente asimétricas y presentan el riesgo operacional más grande a las fuerzas de EE.UU. y al logro de sus Intereses Estrategicos. Consideran deben mantener la capacidad de empeñarse satisfactoriamente en campañas contra los Estados convencionalmente armados y sus militares, y contra los terroristas ampliamente dispersos y cualquier cosa que se interponga.



Consideran también, que deben ser sagaces sobre la postura de fuerza y apoyarse en fuerzas ligeras y multipropósito capaces de ser adaptables de acuerdo al conflicto. Que algún tipo de especialización será necesaria pero, para una perspectiva conjunta. Las fuerzas deben adoptar una postura no sólo para una u otra parte del espectro, sino para la mayor letalidad y complejidad de las amenazas híbridas en terreno urbano y condiciones operativas complejas. Este punto central reducirá al mínimo los riesgos y aumentará las exigencias a la disposición combativa en el contexto de los recursos que se necesitan.



Lo anterior sugiere a los estadounidenses, que sus mayores retos en el futuro vendrían no de un Estado que seleccione un método, sino de Estados o grupos que seleccionan todo tipo de tácticas y tecnologías y las combinen conformando las vías novedosas. que le permitan alcanzar su propia cultura estratégica, su propio entorno geográfico y sus propias metas. Tales amenazas consideramos estarán contempladas en los documentos rectores sobre Estrategias de la presente Administración.



La Guerra Híbrida y sus amenazas, contemplan aspectos que pueden catalogarse en el contexto irregular e irregular, simétrico y asimétrico, es por ello que apreciamos que no se presenta nada nuevo. Si nos atuviéramos a este concepto, sólo algunos Estados podrían desarrollar integralmente este tipo de Guerra, pues no sería fácil desarrollar operaciones convencionales y menos aún una estrategia híbrida por fuerzas profesionales o incluso grupos terroristas. Nos preguntamos si a partir de ahora, el Departamento de Defensa podría convertir la Guerra Híbrida en la base de orientación para redimensionar y construir sus fuerzas.

También el QDR enfoca al sector privado y dedica un capítulo a cambiar la forma en que el DOD realiza negocios con los “contratistas privados” y no es para menos, pues hay más de éstos en Iraq que efectivos militares y no dudamos que en Afganistán también será igual, pues, sin el “apoyo” de gran cantidad de “contratistas privados”, los militares estadounidenses no habrían podido actuar en ambos países. Sin embargo, el QDR no enfoca su papel como mercenarios en la guerra.

En definitiva, tal como plantea el QRD 2010, “EE.UU empleará la fuerza en una coalición avalada internacionalmente con aliados, organizaciones internacionales y regionales, y naciones comprometidas con esos principios comunes…las Fuerzas Armadas de EE.UU: retendrán la capacidad de actual unilateralmente y decisivamente cuando sea apropiado, manteniendo capacidades conjuntas en todo el dominio militar que puedan prevalecer a lo largo de una amplia gama de contingencias”. Todo ello continúa siendo algo más de lo mismo.



Bibliografía principal consultada



“Doctrinas presidenciales y Estrategias de Estados Unidos de América”. MsC Horacio J. Soto Placer, Cuaderno de Estudios No.2/2009, Centro de Estudios de Información de la Defensa.
“Quadrennial Defense Review Retains Much Of Bush Defense Strategy.” Dr.C. Daniel Goure, 27 enero de 2010. Tomado de Internet 8 febrero 2010 www.lexingtoninstitute.org/quadrennial-defense-review-retains-much-of-bush-defense-strategy?a=1&c=1171
“QDR Can't Solve Three Biggest Defense Challenges.” Dr.C. Loren B. Thompson, 28 enero de 2010. Tomado de Internet 8 febrero de 2010 www.lexingtoninstitute.org/qdr-cant-solve-three-biggest-defense-challenges?a=1&c=1171
“2010 QDR: Thoughtful, Reasonable And Irrelevant”. Dr.C. Daniel Goure, 28 enero de 2010. Tomado de Internet 8 febrero de 2010 www.lexingtoninstitute.org/2010-qdr-thoughtful-reasonable-and-irrelevant?a=1&c=1171
“2010 QDR Means More Work For Support Contractors.” Dr.C. Daniel Goure, 29 enero de 2010. Tomado de Internet 8 febrero de 2010 www.lexingtoninstitute.org/2010-qdr-means-more-work-for-support-contractors?a=1&c=1171
“The QDR’s Fallacy Of Hybrid Warfare.” Dr.C. Daniel Goure, 2 febrero de 2010. Tomado de Internet 8 febrero de 2010 www.lexingtoninstitute.org/the-qdrs-fallacy-of-hybrid-warfare?a=1&c=1171
“Is The QDR Strategy Out Of Step With The Evolving Security Environment?) Dr.C. Daniel Goure, 9 february de 2010. Tomado de Internet 10 febrero de 2010 www.lexingtoninstitute.org/is-the-qdr-strategy-out-of-step-with-the-evolving-security-environment?a=1&c=1171

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